La teoría ética aristotélica “expone sus reflexiones éticas
en la "Ética a Nicómaco", fundamentalmente. Sus otras dos obras sobre
el tema son la "Ética a Eudemo", que recoge elementos de la reflexión
aristotélica de su período de juventud y, por lo tanto, anteriores a la teoría
de la sustancia, por lo que contienen algunos vestigios de platonismo; y la
"Gran Moral", en la que se resumen las ideas fundamentales de la
"Ética a Nicómaco", por lo que lo que coincide con el Aristóteles de
la madurez; ninguna de ellas aporta, pues, algo distinto a lo expuesto en la
"Ética a Nicómaco" (en la "Ética a Eudemo", por ejemplo, se
repiten textualmente cuatro de los libros de la "nicomáquea").”
Es bien la “propuesta ética
de Aristóteles” centrarse en la noción de la “felicidad”;
en donde su idea es bastante simple, “una acción
es correcta si me hace feliz y es incorrecta si no me hace feliz”. Investigando un poco a fondo he encontrado que
Aristóteles se apoya en los textos de Platón para reflexionar sobre lo anterior.
Platón dice que: “Por naturaleza el hombre tiende a buscar el bien, por
lo que bastaría conocerlo para obrar correctamente; el problema es que el
hombre desconoce el bien, y toma por bueno lo que le parece bueno y no lo que
realmente es bueno”; y Aristóteles posado en ello nos dice lo siguiente respecto a esto: “la consecuencia de una acción puede genera felicidad o no”. Y es
que así mismo podemos tomarlo o analizarlo desde una apreciación individual sobre
dicha acción. “¿qué sucede si realizo
un acción que me hace feliz y es
mala para mi entorno o sociedad?” es aquí donde Aristones dice: “el resultado
de esa labor será, que serás detenido y por lo tanto, al final, infeliz.”
Entonces, “Del mismo modo el hombre ha de tener una función
propia; si actúa conforme a esa función será un "buen” hombre; en caso
contrario será un "mal" hombre. La felicidad consistirá por lo tanto
en actuar en conformidad con la función propia del hombre. Y en la medida en
que esa función se realice, podrá el hombre alcanzar la felicidad. Si sus actos
le conducen a realizar esa función, serán virtuosos; en el caso contrario serán
vicios que le alejarán de su propia naturaleza, de lo que en ella hay de
característico o excelente y, con ello, de la felicidad. “Según Aristóteles la capacidad
diferencial que nos hace felices es la capacidad intelectual, esto es lo
que nos acercará a la felicidad.”
Existen distintas clases de bienes; y según la actividad que
realice cada uno será el bien que desea conseguir. Y también diferentes fines,
que pueden ser parciales y que están subordinados a otros de carácter último.
Por ejemplo “un médico que cura una herida como fin inmediato
para recuperar la salud del enfermo como fin último.” Aristóteles trata de explicar el Bien como fin último. Para
ello cree necesario remitirse a la ciencia ética individual y luego a la
ciencia ética política.
El objeto de la ética individual o moral, son las obras
humanas y se parte de los juicios morales para establecer principios generales,
con el supuesto que existen en el hombre tendencias naturales innatas hacia la
armonía, la coherencia y el equilibrio, sabiduría que constituye la base de la
ética natural.
Por lo tanto para Aristóteles existe una naturaleza humana,
una forma “a priori” de ser del hombre con valores absolutos.
Para Aristóteles la felicidad es el fin al que aspira todo
hombre, relacionada con la actividad virtuosa no transitoria sino durante toda
la vida, entendiendo por virtudes la moral y el intelecto, reconociendo que
para lograrlo es necesario contar con medios externos. Para ser bueno, dice Aristóteles, se necesita desarrollar un
buen carácter, el cual se desarrolla por medio del accionar virtuoso, ya que el
hombre tiene ya una predisposición habitual hacia la virtud.
“El accionar virtuoso crea un hábito y a medida que avanza
la educación el hombre se puede dar cuenta que esa actitud le reporta
únicamente beneficios, por lo tanto la adopta para siempre y así de esa manera
se convertirá en un virtuoso moral. La virtud tiene que encontrar su justo medio, ni caer en
excesos ni en defectos.”
Para Aristóteles, el hombre prudente es aquel que pueda ver
el bien del hombre en todas las circunstancias. “La virtud no es extremista, constituye una síntesis entre
los opuestos. Ni tan malo ni tan bueno. Es en la síntesis donde disminuye la
parte peligrosa de los valores absolutos.”
Aristóteles identifica la virtud con la felicidad ya que
considera que sin virtud moral la felicidad verdadera es imposible y que para
poseer visión moral y saber lo que es bueno, pone énfasis en el acto del
entendimiento más que en la acción de la voluntad.
Con respecto al Estado, Aristóteles nos dice que un Estado
sólo se puede mantener y ser próspero si impera la moral y sus ciudadanos son
íntegros, y si el sistema educativo es racional, moral y sano. Deberá ser tan
grande como para bastarse a si mismo pero no demasiado que sea imposible
mantener el orden y el gobierno. Tampoco deberá aspirar a ser solamente un Estado rico,
porque la riqueza no es un bien en si misma, sino que tiene que estar dispuesto
a exportar lo que no necesite e importar lo que no tenga para mantener el
equilibrio.
BIBLIOGRAFIA
https://filosofia.laguia2000.com/filosofia-griega/aristoteles-y-la-etica-segunda-partefile:///C:/Users/ANTONY%20BARRETO/Downloads/Libro%20I%20cap%C3%ADtulos%201%20y%202_ARISTO%CC%81TELES%20-%20E%CC%81tica%20nicoma%CC%81quea%3B%20E%CC%81tica%20eudemia%20(Gredos,%20Madrid,%201985-1998)%20(1).pdffile:///C:/Users/ANTONY%20BARRETO/Downloads/Libro%20II,%20cap%C3%ADtulos%207%20y%209_ARISTO%CC%81TELES%20-%20E%CC%81tica%20nicoma%CC%81quea%3B%20E%CC%81tica%20eudemia%20(Gredos,%20Madrid,%201985-1998)%20(2).pdf
